Internet, móviles y niños

¡Buenos días! Ahora que encuentro un hueco entre un cuento personalizado para un profesor y otro cuento de regalo para dos profesoras, voy a ponerme serio para hablaros de un tema que no se puede tomar a la ligera. La generación de nuestros hijos está creciendo junto a la tecnología, internet y las redes sociales. Es importante que las conozcan, pero no ser precavidos puede ser peligroso.

El simple hecho de dejar que el mundo digital los absorba ya es perjudicial. O al menos eso creemos nosotros, desde regalacuento, aunque no estamos ciegos, vemos todos los beneficios que el desarrollo digital puede ofrecerles… vayamos por partes.

Alienación

Hay una vieja frase sobre Internet que describe una gran verdad: “Internet nos acerca a los que están lejos y nos aleja de los que tenemos cerca”. Realmente no es Internet o la tecnología quien nos aleja, y haciendo uso moderado eso no pasa. Somos nosotros quienes nos alejamos.

Además, es posible que no solo nos aparte de las personas, sino que también puede alejarnos de la realidad. Sucede con cualquier edad, pero con niños es mucho más perjudicial.

En esas edades aún no tienen claros ciertos conceptos y no saben poner límites. Por ello, hay que limitar el uso de la tecnología y tener muy claro cómo la utilizamos. De este modo nos aseguramos de que realmente su uso sea beneficioso.

Desenganchar-niño-movil
El uso de las nuevas tecnologías puede crear una adicción muy perjudicial. Hay que evitar que el niño pase muchas horas pegado a una pantalla.

Los niños están aprendiendo

En esas edades, los peques no solo aprenden conceptos, si no que se forman sus comportamientos, por lo que es importante evitar que se vuelvan dependientes. Deben aprender que todo tiene su tiempo para ser usado, que hay prioridades, por lo que el móvil no debe estar nunca por encima del mundo en el que viven y que cada cosa debe emplearse bien.

Los niños son esponjas y aprenden de todo lo que ven. Esta afirmación tiene dos vertientes:

  1. Si los niños ven que los adultos nos pegamos todo el día al teléfono, querrán estar pegados todo el día al teléfono. Por que ellos quieren ser como papá y mamá.
  2. Si el rato en que los niños deberían estar prestando atención a su alrededor para aprender del mundo, lo pasan mirando una pantalla, se perderán muchas lecciones. Es más: es posible que su cabeza no aprenda a fijarse en los detalles. Por lo que, además de la posibilidad, pueden perder la capacidad de aprender observando su alrededor.

Si vemos que el acceso a ciertas cosas hacen que el niño se distancie de su realidad o de los seres queridos, es posible que le esté haciendo más mal que bien. Lo mismo pasa si vemos que quiere continuamente estar con el móvil. Debemos plantearnos limitar el acceso o incluso prohibirlo. Y también es muy importante que nosotros, profesores y padres, nos formemos, que a veces saben más de redes sociales nuestro hijos pequeño que nosotros.

Salud

Pasar horas delante de una pantalla, hace que el cuerpo se resienta. De hecho, cada vez hay más niños con problemas de obesidad, palidez y falta de vitamina D al no recibir suficiente luz solar. Esto afecta negativamente a la absorción del calcio, pero también a la formación de los músculos, del sistema nervioso y del inmunológico.

Además, si el niño se queda con el móvil o la tablet por la noche, puede llevar a trastornos del sueño. Esto afectará negativamente a su atención, a su memoria y a su comportamiento.

A la larga, se puede generar una dependencia psicológica a estar conectado. Incluso es posible que estar sin el móvil pueda generarle estados de ansiedad.

Acceso a contenidos perjudiciales

Pasar muchas horas pegado al mundo virtual, es una de las prácticas que conlleva consecuencias negativas, pero no es la única. En internet es muy fácil encontrar información, imágenes y videos sobre cualquier tema.

niño-ordenador
Cuando los niños empiezan a depender del ordenador y quieren más y más tiempo, hay que cortar esa dependencia. El niño debe tener claros los límites. Prestar más atención a lo que hay en una pantalla que a su entorno es un signo de que algo no va bien.

Por otro lado, estar detrás de la pantalla genera cierta sensación de impunidad, por lo que es posible que el navegante inexperto sienta que puede hacer cosas que no puede hacer en la vida real. El acceso a pornografía es muy habitual, pero hay muchas más opciones, como empaparse de propaganda neonazi, acceder a información sobre cómo hacer cócteles molotov, etc.

Lo importante es revisar lo que hacen nuestros hijos en entornos no seguros, por lo que el acceso a internet debería hacerse desde un sitio que los padres puedan controlar. También es recomendable el uso de filtros para evitar el acceso a ciertos contenidos.

Y esto no es todo. Mañana hablaremos de las “amistades” que pueden hacer nuestros hijos por ahí. En internet hay personas con malas intenciones, pero no son sólo esos quienes deben preocuparnos. ¡Hasta mañana!