Buenos días. Si ayer hablábamos de los peques que no quieren ir a la escuela infantil, hoy hablamos de los que ya son más mayores y ya van al colegio en Educación Infantil o Primaria. ¿Por qué mi niño no quiere ir al cole? Esta pregunta es de lo más normal.

Síntomas y consecuencias

En algunos niños la negación a ir a la escuela puede ser rotunda. Es posible que incluso aparezca de un día a otro. En otros niños este rechazo puede aparecer de forma progresiva, e incluso podría no ser un no rotundo. En algunos casos los niños muestran incluso síntomas de enfermedades para no tener que ir. Desde dolores de cabeza y barriga hasta vómitos producidos por la ansiedad.

Si no se soluciona a tiempo y el niño empieza poco a poco a faltar a clase, es muy posible que el problema se agrave. El absentismo puede afectar en el rendimiento escolar, por lo que el niño se sentirá más inseguro a la hora de seguir el curso. Además al niño le costará más integrarse en el grupo, lo que afectará a sus amistades y a la larga puede resultar pernicioso para sus habilidades sociales.

¿Por qué no quieres ir al cole?

Las razones pueden ser muy simples o esconder un problema grave. Una razón muy simple puede ser, por ejemplo, que el niño se aburra o que prefiera quedarse en casa viendo la tele.

Un niño pequeño puede estar acostumbrado a  ser el centro de atención de la casa. Al tener un hermanito se puede sentir desbancado. Tener que ir al colegio cuando el otro se queda con papá o mamá puede provocar un ataque de celos. Esto puede ser uno de los motivos por los que no quiera ir a la escuela.

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La baja autoestima también puede ser un motivo

Aún sin hermanos pequeños de por medio, separarse de los padres por primera vez puede ser difícil. Sobre todo para los niños más tímidos. Para algunos es complicado estar con tantos niños, tener que salir a la pizarra y el miedo al ridículo. Esta inseguridad se agrava con el absentismo, como indicábamos antes. Además puede afectar a la autoestima. Es un pez que se muerde la cola.

En otros casos tras el rechazo a ir a clase pueden existir problemas más graves como el acoso escolar o bullying. En estos casos es muy importante la coordinación con el centro escolar y la participación sumando de toda la Escuela: profesores, orientadores, dirección y padres.

El niño también suele ser más reticente a ir a la escuela tras un periodo largo en casa, como por ejemplo al terminar las vacaciones o tras pasar por una enfermedad larga. Es importante que el niño se acostumbre a la rutina que supone ir a clase. Seguir un horario será beneficioso en este aspecto.

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