¡Hola a todos! El otro día os estuve hablando del kamishibai: una forma japonesa de contar cuentos muy original. Esos cuentos japoneses, que son láminas de dibujos que se ponen en una especie de teatrillo mientras se cuenta el cuento y que encantan a los niños. Pues bien, hoy os quiero hablar de otro tipo de técnica japonesa que también puede ser usada para contar cuentos.

Origami

El origami es una técnica que consiste en hacer diferentes figuras con papel, sin recortar ni pegar, únicamente con nuestras manos. Para realizar estas figuras se parte siempre de una base de papel cuadrada o rectangular. La técnica procede de Japón, su traducción literal sería “doblar papel”. Es una técnica muy antigua, aunque a Europa tardó mucho tiempo en llegar y más todavía en enraizar. Esto fue debido a que predominaba el pergamino sobre el papel. El término español sería papiroflexia, aunque el origami es un tipo más específico de papiroflexia.

figuras de origami

El origami consiste en hacer figuras mediante dobleces en el papel.

Bondades del origami

El origami gusta a todas las edades, pero es muy recomendable para niños por varias razones. Promueve la concentración y la memoria visual. Para hacer las figuras hay que saber exactamente cómo y por donde doblar. También ayuda a la psicomotricidad, dando agilidad a las manos y reforzando las conexiones entre el ojo y las mismas. Ayuda a aumentar la destreza manual y la visión en tres dimensiones, ya que se parte de una hoja bidimensional, para llegar a una figura tridimensional. Otra cosa buena es que concede al que lo crea un refuerzo positivo de uno mismo, aumentando su autoestima. Crear algo de un simple papel, da una especie de orgullo interior y confianza en uno mismo. Es una técnica relajante, pero también aumenta la capacidad de frustración, porque al principio las figuras no salen a la primera. Aparte es una manera más creativa y educativa de pasar el tiempo, que delante de un televisor.

figuras origami

Crear cuentos con origami

Hay distintos niveles de dificultad, por lo que se adapta a la capacidad de la persona. Partiendo de formas simples se puede ir avanzando a formas muy complejas y bellas. Lo bueno es que con un mismo trozo de papel se puede ir pasando de una forma a otra, creando con muy poco esfuerzo una variedad grande de figuras. Si sabes por donde doblar o desdoblar, puedes ir cambiando la forma de la figura. Y mientras tanto ir aprovechándolas para contar un cuento basado en ellas.

Y con este cuento nos despedimos. Parece ser que con esta historia, nos van a llegar a la cueva-taller unos nuevos personajes de papel muy divertidos.

A %d blogueros les gusta esto: